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Debido al éxito
del año 80 las
solicitudes para participar en Camel Trophy 81 Sumatra se
multiplicaron por 10. Por segundo año consecutivo solo se
permitieron equipos de la República Federal Alemana. 5 equipos
con 8 hombres y 2 mujeres, Karin Stoppa y Anneliese Valldorff, se
prepararon para afrontar otro reto a través de los retos del
lejano Este. El lugar seleccionado esta vez, fue la isla indonesia
de Sumatra y la ruta programada consistió en recorrer 1.600 kms
desde Medan en el ecuador hasta Jambi en el Sur, sobre pistas que
en grandes tramos transcurrían por auténticos cenagales.
Los organizadores habían aprendido bien la
lección del año 1980 y eligieron para la presente edición vehículos
Range Rover, siendo estos los únicos considerados lo
suficientemente fiables y robustos para poder soportar las
inclemencias y castigos que pudiera infligir las junglas
ecuatoriales. Sin embargo, Sumatra enfrento a los equipos
con otros muchos problemas y dificultades, siendo lo más notable
el cambio dramático del tiempo debido a la variación del terreno. |
Empezando su viaje en las tierras frias volcánicas
del norte, el convoy se
introdujo en los pantanos tropicales del sur.
El cambio de la humedad y de temperatura era tan extremo que
dejaron los equipos sin energías ni fuerza.
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La organización escogió varios puentes semiderruidos sobre el
legendario río Kwai para celebrar sobre ellos algunas de las
pruebas especiales, superadas por todos los equipos con una enorme
frialdad, ya que el más pequeño error podría haber dado con los
vehículos en el río. Asimismo, entre otras pruebas de difícil
ejecución, se dispuso el cruce de un extenso lodazal en el que
sirvieron de poco las poderosas cualidades de tracción de los
todoterreno, ya que en ocasiones quedaron empotrados en el fango
hasta la altura de los volantes y hubo que recurrir al uso del
winch, o cabestrante, para poder hacerlos avanzar.
La prueba comienza el 9 de abril en
Berastegui, un pequeño pueblo en el norte de la isla. El primer
contratiempo “burocrático” se lo encuentran a las 2 horas de
partir, en Kabanhaje, la capital regional, donde el Comandante de
la región les retuiene por no tener claro que estan haciendo esta
gente en su región. Entre Andreas Bender, el líder de la
expedición y su interprete David, apodado King Kong, negocian
durante 4 horas en la casa del comandante, pero no resuelven el
problema. |

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Los soldados se situan delante y detrás de
la caravana para no dejar salir a nadie y mientras los niños no paran de
tocar todo debido a su curiosidad. Por la tarde y solo después de una
pequeña “explicación económica” al convoy se le permite seguir su
camino. Los expedicionarios aprenden una importante lección, cuanto más
dinero se entregue, menos tiempo se pierde. Había que recuperar el tiempo
perdido. Por una pista en la que el hombre blanco no había conducido
durante más de 20 años, los agujeros de medio metro de profundidad se
suceden. Los ejes y las suspensiones de los Ranges son castigados al máximo
y sufren unos cuantos pinchazos. Dos horas después de media noche llegan
a su primer destino. Esa noche los participantes rehusan comer “carne de
perro, delicatesen indonesia” y descubren que sus camas son las mesas
sobre las que estan comiendo.
El segundo día comienza con optimismo, 20 kms de buena pista. De
repente el camino se corta y tienen que de dar la vuelta. Andreas y King
Kong hicieron este camino el año pasado. La alternativa esta llena de
plantas carnívoras. Las chicas quedan atascadas en un agujero de fango.
Después de 1 hora de duro trabajo el coche es rescatado. Hans, después
de dirigir la operación de rescate es apodado la Montaña Bavara. Por fin
vuelven a conectar con la pista, aunque ahora está muy resbaladiza. Al día
siguiente deben cruzar un río, 500 metros contracorriente. Tras algunas
dificultades todos los vehículos cruzan al otro lado. Los caminos son
mejores pero tienen el problema de los viandantes. Por adelantar a un
ciclista el vehículo del doctor se sale y se queda colgando una rueda
sobre un barranco de 15 metros. De nuevo la Montaña Bavara dirige la
operación de rescate. Tras el duro trabajo pide al doctor un poco de
medicina (whisky).
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Se encontraron con distintos puentes, en
los que se perdía mucho tiempo ya que multitud de veces había
que repararlos, hay que pasarlos de noche varias veces, iluminados
por los focos y antorchas, todo el mundo ayuda a cruzar los vehículos.
Las largas paradas en los ríos producen stress y nervios. Las
luces atraen a toda clase de bichos y mosquitos.
En otra de las jornadas una rampa de un ferry pone a los
equipos a prueba, ya que esta cubierta de barro y bastante
inservible. Toda la calma del mundo es requerida para subir los
coches al ferry. Eso sin tener en cuenta el ferry, que no es mas
que un montón de troncos atados y tirados desde el otro lado por
un motor que parece que se va a parar en cualquier momento. No
obstante hay otras recompensas como son la variedad de colores de
los diferentes cultivos y la puesta de sol.
Otra noche les cayó el diluvio universal
sobre sus cabezas. El rió sube un metro en menos de 15 minutos.
El ferry que tiene que llevarlos al otro lado no puede funcionar. |
Deben de buscar caminos
alternativos hasta que encuentran un puente para cruzar el rió, un puente
que probablemente no se ha usado con vehículos en los últimos 25 años.
El cruce del puente se hace muy despacio ya que tienen que poner trozos de
madera delante de los vehículos para impedir que caigan. Todo esto bajo
un calor sofocante que haría hervir al mismo rió.
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Las jornadas se vuelven insufribles debido al calor. Si se cierran
las ventanas no se soporta el calor. Si se abren los mosquitos atacan. En
una de estas se encuentran un autobús y un camión. Están atascados en
medio de la pista. La Montaña
Babara pide a los pasajeros del autobús que salgan para facilitar el
rescate, pero los pasajeros no quieren por miedo a perder sus asientos. Al
final son convencidos. Con la ayuda de 3 Range Rover los monstruos son
liberados.
Los participantes cruzan el ecuador y algunos de los miembros
reciben el ritual del bautismo del ecuador, con bastante cerveza por
cierto. El camino hasta el final comienza a ser más fácil. Finalmente,
la pareja formada por Christian Swoboda y Knuth Mentel consiguió alzarse
con el triunfo. Pese a las dificultades y contratiempos, el éxito volvió
a coronar la aventura, de ahí que os organizadores pensaran en la
conveniencia de dar cabida en ella a participantes de otros países.
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