|


|
En 1984, para celebrar su quinto aniversario, el
Camel Trophy retornó al escenario brasileño, aunque en esta
ocasión el itinerario transcurrió por una ruta diferente. El
punto de partida se situó en Itaiuba, a orillas del río Tapajoz
(afluente del Amazonas por el sur), y el convoy avanzó en dirección
noroeste hasta llegar a Manaos, capital del estado de Amazonia,
tras recorrer más de 1000 millas durante dieciséis días de
aventura. En esta ocasión los organizadores volvieron a elegir
vehículos Land Rover, aunque
variaron el modelo con respecto al año anterior. Este año
eligieron el Land Rover 110.
Este año compitieron 6 naciones, incluyendo a Bélgica
como participante por primera vez, y cada nación llevo a 2
equipos, siendo esta edición la más multitudinaria hasta el
momento |
|

|
La ruta seleccionada eligió
de Nuevo la famosa autopista Transamazonica, pero esta vez
comenzando en Santarem, donde la edición de 1980 había
terminado, y finalizando en Manaus, capital de la provincia
amazonia, junto a la confluencia del gran Amazonas y también el
impresionante Río Negro.
Una particular estación
extremadamente lluviosa en el 84 hizo que la ruta originalmente
programada fuese imposible de hacerse, así que se busco una
alternativa. Sin embargo, la alternativa no fue mucho mejor ya que
los equipos no salían de los interminables barrizales con sus
110.
|

|
| Para hacerse una idea de las dificultades que los
expedicionarios tuvieron que afrontar, baste con pensar que una de
las etapas, atravesó la zona da Jacarea-Canga, en la que se han
detectado más de 1000 tipos de malaria. Por otra parte,
anacondas, serpientes cascabel, pumas, jaguares, pirañas,
caimanes, iguanas y otros muchos habitantes de la selva amazónica
y de sus aguas fueron testigos de excepción del paso de los
aventureros a través de parajes en los que se dan cita las más
variadas especies animales y vegetales, muchas de ellas
completamente desconocidas en Europa. |
|
Tres veces el avance de los equipos fue
interrumpido por puentes dañados o destruidos, cada uno con
alturas superiores a los 12 metros sobre el nivel de las aguas.
Los primeros problemas surgieron con el hundimiento de un endeble
puente de 10 metros de ancho sobre el río Tapajos, en el preciso
momento en que uno de los Land Rover se disponía a atravesarlo.
Faltó muy poco para que el vehículo y sus conductores cayeran al
río con los maderos del puente. |
 |
Este incidente provocó una
de las escenas más insólitas de toda la historia del Camel
Trophy. Poco después del mencionado hundimiento, un grupo armado
formado por una veintena de buscadores de oro apareció súbitamente
frente al convoy y acusó a sus integrantes de la destrucción del
puente, obligándoles a construir uno nuevo. Para la laboriosa
construcción del puente se utilizaron troncos atravesados entre
ambas orillas, tarea que se llevo a cabo con la ayuda de poleas y
cabestrantes, y entre los troncos se dispusieron las planchas de
desatasco para facilitar el paso de los vehículos.
Estos buscadores de oro, los
célebres garimpeiros – moradores de los garimpos o poblados –
son personajes verdaderamente singulares. Generalmente se trata de
antiguos habitantes de las zonas más pobres de las grandes urbes
brasileñas que han abandonado sus lugares de origen con la
esperanza de encontrar en la selva el oro necesario para cambiar
sus vidas. Trabajan de sol a sol, removiendo la tierra y llenando
pesados sacos que acarrean hasta las mesas de los lavaderos, para
obtener cada día, en el mejor de los casos, un par de gramos de
oro que cambian por medicamentos y comida a los comerciantes que
se acercan por la zona. |
Pero no siempre los peores problemas con que se
enfrentan los garimpeiros son los derivados de las penosas condiciones de
vida o de los peligros de todo tipo que acechan en el interior de la selva
amazónica. Ya avanzada la prueba, concretamente a la salida del poblado
de Montanha, la expedición encontró a uno de estos buscadores de oro
cosido a puñaladas, y aunque el médico del convoy se ocupó
inmediatamente de él, no pudo hacer nada por salvarle. El herido había
perdido mucha sangre y murió a las pocas horas.
| Las dificultades fueron muy numerosas. Además de
poner de manifiesto sus magníficas condiciones físicas, su
capacidad de resistencia y sus habilidades para conducir sobre
terrenos plagados de obstáculos, en esta ocasión los
participantes del Camel Trophy tuvieron que demostrar también sus
conocimientos de mecánica, pues la organización decidió que
fueran los propios conductores quienes hicieran frente a los
problemas técnicos que sufrieran los vehículos, en lugar de
permitir el auxilio de mecánicos especializados, tal como había
ocurrido en ediciones anteriores. De esta forma, fueron varios los
equipos que se vieron obligados a detener su marcha durante varias
horas para reparar las averías de sus maquinas, con el
consiguiente esfuerzo necesario para intentar recuperar el tiempo
perdido y enlazar con el resto del convoy. |

|
|
 |
El aspecto competitivo de la aventura se dirimió
por medio de doce pruebas especiales, donde se conjugaron, como
siempre, la destreza, el aplomo, la inteligencia y la velocidad de
los participantes, aunque en esta ocasión, por los motivos antes
apuntados, las dificultades mecánicas fueron mayores, y nada
menos que cuatro vehículos tuvieron que ser abandonados en la
selva. El vehículo belga cayo de un puente cuando lo estaban
cruzando a una velocidad elevada. El equipo español choco con un
árbol en otra de las pruebas especiales. Después de un gran
esfuerzo los 12 equipos finalmente llegaron a su destino. Por
segunda vez en 3 años, un equipo italiano, este año compuesto
por Mauricio Levi y Alfredo Redaelli, por un escaso margen de
puntos sobre los alemanes Volker Lapp y Ulrico Schum. Fueron
precisamente los alemanes quienes conquistaron el codiciado trofeo
al “Espíritu Camel”, otorgado por votación entre los
participantes y organizadores. |
La participación
de España, representada en esta ocasión por dos equipos – uno
peninsular y otro canario –, fue muy destacada. Así lo reconocieron los
organizadores de la prueba al instituir un premio especial al pundonor,
para distinguir el comportamiento de los canarios Armando Sosa y José
Joaquín Moreno. Por su parte, el equipo representante de la península
compuesto por Alfonso Lerma y Alvaro Domínguez, obtuvo una excelente
segunda posición en la designación del “Espíritu Camel Trophy”.
"Este website no se relaciona con
ni tiene conexión con marcas de Wordlwide Brands Inc. ("WBI")
que son los dueños de la marca registrada CAMEL TROPHY. WBI no endosa
este website ni ninguno de sus contenidos."

|
|